Ésta es mi visión... Mi espacio... Mis límites... Mis palabras... ÉSTE ES MI BLOG ¡BIENVENIDOS!
miércoles, julio 11, 2007
¿Será violeta el color del amor?
Se sentía asombroso, pero era extraño.Sólo bastaba que yo cerrara mis ojos y sucedía.
Tus besos, eran color violeta. Violeta penetrante, destellado.
Igual como el cielo de esa noche, que relumbraba al vernos juntos y aventuraba colándose en nuestras sábanas, para juguetear con nosotros.
No me pidas que te lo explique. ¡Por favor!.
Pero me sucedía.
Tan innegable. Tan sublime.
Cada vez que entrabas en mi boca, puro, húmedo, verdadero… mis ojos se cerraban y yo me evaporaba en el violeta cristalino que se proyectaba en mi mente… gracias a tus besos.
NO recuerdo cuantos fueron.Es difícil calcular cuando te conceden una noche entera.
Tampoco recuerdo cuantas veces degustaste mi respiración, pero sí puedo asegurarte que lo que viví esa noche fue sorprendente.
Fue una noche distinta. De las que no estoy acostumbrada.
Abundante en caricias, atiborrada de tu piel y pervertida por mis deseos.
Mi cabeza no definía ningún pensamiento, porque el violeta me aturdía la razón.

Tus manos lograron armonizar en mi cuerpo dulces melodías de placer y tus besos le robaron carcajadas de emoción a mi voluntad.
Tus brazos… mmm… tus brazos, eran verdaderas olas, coloridas, que me inundaban de arriba abajo y abrazaban mi alma con demencia y vigor.
Y el violeta seguía. Más Fuerte. Cada vez que cerraba mis ojos.
¿Será violeta el color del amor?
O, simplemente, ¿fue el resultado por mezclar tu química y la mía?.
¿Será así de fácil comenzar a amar cuando te entregan tanto?
Me bastó sólo una noche, para creer que aún no amanece. Todavía me siento dormida y cada vez que puedo cierro mis ojos, otra vez, para que vuelva ese fascinante color... pero no me resulta igual, porque no irradia mi piel, ni humedece los rincones de mi ansiedad.¿Puedo pedirte una noche más?
Una.
Para poder disfrutar de nuevo y ver como el violeta pinta mis anhelos.
No demando que para ti sea igual de especial, pero sí te pido que me traigas esos maravillosos besos violetas. Para vivir otra vez, ocho horas de deleite, cuatrocientos ochenta minutos del extracto afrodisíaco de tu boca, veintiocho mil ochocientos segundos de tu impulso interior y así quedarme con una vida entera para recordar.

Te espero entonces... blanca y desnuda.
A ver si lo experimentamos juntos.
...ya sabes donde encontrarme...
lunes, junio 25, 2007
El encanto del Cielo cuando llora

¿Lo NOTASTE?
¿Te diste cuenta de que el cielo nos regaló sus lágrimas para que recordáramos lo triste que se vuelve una magnífica lluvia si no estamos juntos?
Ayer llovió nuevamente y no pude tener tus besos.
No pude saborear tu boca, junto con la frescura del agua pasando entre tu lengua y la mía. Esa agua que con inocencia sólo logró mojar mis más íntimos deseos de tenerte dentro otra vez.
Deseos… simples deseos… mi absurdo desconsuelo… un torrente borrascoso que borra mi mente y me quita la razón. Esos deseos que dominan mis instintos, cada vez que oigo, allá afuera, cómo la lluvia exaspera y golpea mi ventana, para comunicarme que el tiempo pasa fugaz y ella ya necesita ser testigo de alguno de nuestros encuentros.Es que... es tanto lo que me provoca su arrebato, que ese día casi me vuelvo inconsistente y caigo presa de las ganas que tuve de salir corriendo a buscarte, para que estuviéramos juntos en la calle, parados, uno frente al otro, y yo, observándote.

Me imaginaba cómo, lentamente, te ibas mojando y tu pelo caía aplastado en tu frente, tus ojos se cerraban y se dejaban acariciar por el velo húmedo de la lluvia de junio.
Me figuraba cómo, con quietud, ibas convirtiéndote en parte del paisaje, tan húmedo, tan café, con esas hojas otoñales que pavimentan el camino y pueden jugar a ser tu escenario.
¡Mirarte!Esa tarde ¡sólo necesitaba mirarte!
Para poder disfrutar el color miel de tus mejillas y saborear ese jugoso sabor que deja la lluvia al mojarlas.
¡Qué ganas tenía de que estuvieras ahí para poder Mirarte!
Poder disfrutarte, tocarte, abrazarte y mojarme contigo.
Poder besarte, sentirte y quién sabe… Amarte…

Ayer llovió nuevamente y yo caminé solitaria por la vereda.
jueves, agosto 10, 2006
Horas Extras en la Oficina
Sobre todo cuando ésta hace cita con dos amantes, que se enfrentan al tórrido deseo de la carne. Ese alevoso sentimiento que por momentos nos atrapa y toma poder de nuestras decisiones, logrando corrompernos.Pero, mi noche fue distinta, la sensualidad llegó tarde.
Fue una verdadera sorpresa, al darnos cuenta que ambos habíamos colapsado el presupuesto motelero y no teníamos ni uno para nuestros caprichos.
Creo que ya lo sabes!, no es fácil la vida de los amantes y la incomodidad del auto muchas veces mata la pasión.
Anoche ya era tarde y el retorno era apremiante.
Por último, él detuvo el auto en el que íbamos y en una esquina oscura me miró detenidamente. Mi corazón comenzó a contraerse y cada parte de mi cuerpo se dilataba. Era una furiosa petición, que por dentro me hacía gritar que quería ser suya en ese mismo lugar. Era una muestra evidente de las ganas que tenía guardadas desde hace tres semanas.Sin darme cuenta me besó, con descaro y desvergüenza, sin muestras de delicadeza, sólo atravesando mi deseo con la fuerza de su apetito.
¿Qué hacemos? Pensábamos.
No queríamos hacerlo en el auto, sin ambargo ya estábamos locos por desarroparnos y ensamblar nuestros cuerpos.
"¿Vamos a mi oficina?", me dijo, "no hay nadie a esta hora"."Por supuesto!!!", le dije, agitada e impaciente.
Cuando llegamos al lugar, una casona de dos pisos, antigua y con muebles muy modernos, no lo pensamos dos veces. Entramos, él cerró la puerta y desconectó la alarma. Ahí continuamos con el beso anterior. Fue un beso penetrante, que lograba tocar hasta el fondo de mis deseos. Era una verdadera llave que abría mi locura y traspasaba mi pudor.
Al subir las escaleras siguió besándome, mientras yo desabrochaba su camisa y metía mis manos entre sus pantalones. Éramos intensos, descarados, una mezcla precisa que ayudaba a encendernos.
¿Qué ganas tenía de que calara mis sentidos y por fin recorriera mi interior!. Sin embargo, la sensación me superaba y aún podía seguir esperando para tenerlo dentro de mí.
Ya estábamos en el segundo piso, en un pasillo oscuro. Teníamos sobre nosotros una tímida luz que se colaba por las ventanas de las oficinas que nos rodeaban. Sus pantalones cayeron al suelo y su lengua comenzaba a humectar mis pechos. Yo subí mi falda y giré, para poder sentir sus manos en mis caderas y lograr que su boca recorriera mi espalda.Mientras se coordinaban nuestros movimientos, mis dedos quedaban marcados en esa pared blanca, que sostenía nuestra pasión. Él se volvía más bestial y de a poco mis gemidos se convertían en quejas de dolor. Un dolor complaciente, sabroso, que nos fundía en un suspiro llamado placer.
Se hizo tarde y las familias nos esperaban en nuestros hogares.
La vida del amante es así, a veces rápida, a veces inestable,
pero nunca Poco Intensa.
Ya habíamos descubierto un lugar fascinante.
Te aseguro, que al otro día, mirarás tu trabajo con oTRa CarA.
martes, julio 18, 2006
El Vino y sus Sabores
Tiene que haber sido el vino, estoy segura.Esa noche yo iba dispuesta a decir que no.
Tenía motivos claros y específicos para convencerlo de que no era bueno finalizar la noche de esa forma.
Pero ese vino pudo más que cualquier argumento.
Aún tengo su sabor en mi boca, algo dulce, algo agrio.
Esa noche el vino era oscuro, estaba tibio y teñía mi boca con cada sorbo que yo saboreaba.De reojo, pude ver como sus labios también estaban del color de los míos y podría asegurar que en su mente se hilaban, titubeantes, propósitos alocados.
Pero fue el vino, lo aseguro, ese vino poco cristalino, que en la segunda botella se apoderaba con fuerza de mi razón.
Recuerdo cómo entraba por mi boca y calentaba mi garganta, vino soez y enajenado. Era un vino dominante que se metía en mi sangre y la tintaba de un rojizo excitante y poco escrupuloso.
Ya ni recuerdo cuántas copas fueron, pero SÍ puedo conservar en mi mente el minuto en que le pedí un beso. ¡SÍ!. Sólo un beso, nada más necesitaba para comprobar que el efecto del vino me había trastocado.¡Quiero más vino! Gritaba mi sangre.
¡Quiero su boca! Pensaba la mía.
¿Cuál fue mi error? Dejarme llevar por ese tenue sabor dulzón de la bebida afrodisíaca o no dejar de mirar su boca cuando me conversaba?…
Sí… su boca… m m m… su boca… que cuando me hablaba me recorría entera y saboreaba cada parte de mi piel. Esa boca que, sin quererlo, me decía cosas, pero yo interpretaba otras.
El vino, su boca…. Su boca, el vino... toda una mezcla explosiva que desarrollaba en mi interior un impulso bruto e inexplicable.¡Pero qué estoy pensando!
No fue el vino, NO fui yo, F U E É L.
O tal vez su espacio. Su espacio que interrumpía el mío y jugaba al indiferente cada vez que se acercaba a mí. Su espacio que me invadía con susurros y me hacía compartir su aliento y saborear sus palabras.
Era un momento indestructible que aún mantengo vivo en mi rostro.
Tantas cosas, esa noche, tantas cosas pudieron provocar mi actitud. Sin embargo de una cosa estoy segura y lo veo con claridad. Esa noche fui presa de un eclipse emocional, que enfundó mi cabeza y desnudó mi organismo.
Es que fue imposible evitar esos ojos.Ojos claros y verdosos. Profundos, risueños e insinuantes.
Su mirada se volvía una verdadera invitación, para recorrerlos poco a poco y disfrutar su ardorosa expresión.
Esa fría noche se convertía en un sosiego cálido y agradable, pero con furia en mis impulsos y pasión en su mirada. Noche extrema, noche de vino y carne. Fusión escandalosa y mezcla de deseo culposo.
Debo reconocer que en mi vida he bebido mucho vino, pero ninguno provocó tal sensación.
Esa noche me dejé embriagar por el gusto de la cepa y ese sabor que quedó en su boca. Boca que tenía los grados necesarios para alocarme por dentro y descontrolarme por fuera.
Fue un vino pasmoso, el mejor que he provado y el que no puede irse de mi organismo.
Fue el vino, la noche, el frío y sus ojos.
jueves, julio 13, 2006
¿Te Conté que Ayer También Llovía?
Por Cynthia Céspedes Igual que ayer, igual que tantas veces ayer.
Me cuesta un poco aceptar que el sexo con lluvia es romántico, sin embargo ayer descubrí que en realidad NO lo es tanto si no estás acompañado de alguien especial...

Ayer no almorcé, pero tenía una sensación extraña. Estaba Satisfecha. Tenía mi estómago vacío, pero mi corazón gritaba ¡contento! al recordar el festín maravilloso que había degustado.
Ayer llovía, igual que hoy, pero la lluvia tenía otro sabor.
Yo estaba recostada sobre una cama, mientras oía como el agua chocaba contra el techo. La cama era alta, un poco vieja y la cubría un cobertor, que al parecer los años y el uso promiscuo lo habían percudido, convirtiéndolo en un pobre cobertor azul marengo, con hojas grises desteñidas y que sólo podía servir para un motel barato.
Ahí estaba yo, boca arriba y lejos de la gente. Escondida de muchas cosas, pero con mis ojos pegados en él.
Era un lugar lejano y yo me sentía libre de actuar. Teníamos sólo dos horas para hacer del momento una eternidad. No podría describir el lugar con la palabra elegancia, pero yo, a pesar de mi discurso, era feliz.
Él tenía ojos claros, pero eso era lo que menos me importaba. Me miró muchas veces y yo no disimulé mis ganas de observarlo, analizarlo detenidamente; cada movimiento, cada palabra, cada gesto y cada caricia de dulzón sabor.¿Te conté que él es casado?... te lo imaginaste!
Cierto, no podía ser de otra forma, si no el escenario hubiera sido otro...
A pesar de todo, eso no importaba, en ese minuto él podía ser sólo mío y no lo compartía con nadie. Podía leer pausadamente cada beso suyo y exigir una fidelidad absurda, aunque sólo durara un instante.
¿Te comenté que estaba lloviendo?, Creo que SÍ.

Era la fusión perfecta, humedad en el cielo y humedad entre nosotros. Afuera estaba helado, pero en esa cama era imposible notarlo. Emanaba calor de nuestros cuerpos y el sudor perdía su timidez, para poder concretar su deseo.
Raro, muy Raro!!!.
He intentado cumplir con él mi papel de amante perfecta, pero por un segundo tuve ganas de un recreo y me lo tomé, sin pedir autorización. Me dejé llevar por lo hormonal, para poder culpar a la química de mis intensiones.
Sí! Esa química que me encantó cuando sentí su voz o tal vez... su sabor... NO! NO! Era
su olor, SÍ!, el olor de su pelo, el de su cuello o ese que surge en el camino que va desde su pecho hasta su espalda. Era el aroma de su sexo, ese que entró y salió, cada vez que yo lo necesité. Pudo haber sido su cuerpo, tan duro y armónico, pero incapaz de perder suavidad y delicadeza. Un cuerpo con gusto a encanto y sabor a sal. Una sal suave, a punto, capaz de sazonar mis pechos con su roce.Era la mezcla perfecta, la Lluvia, el Sexo y Alguien Especial...
¿¿¿Que si fue RomÁnTIcO???
Te aseguro que hasta podríamos llamarlo Amor.

Pero la lluvia tampoco dura todo el año. ¡Qué Lástima!
martes, septiembre 20, 2005
PRISIONERA DE UN SENTIMIENTO
Por Cynthia CéspedesEste es un amor que las mujeres podemos experimentar dos veces en la vida… la primera, cuando nacemos y nos cobijan dos pechos rebasados del néctar natural, que es capaz de energizarnos por el resto de nuestra vida y la segunda, cuando tenemos la dicha de… Ser Madres.
El amor de madre está repleto de contradicciones y llega cargado de ilusiones sublimes. Cuando somos madres caemos en la triste realidad de la dependencia, nuestro hijo nos corta las alas y nos impide ir hacia esos rincones que alumbraban nuestros planes, sin embargo, nos aferra a la tierra de tal manera que logramos caminar con un paso más seguro y protector.
Un hijo nos arrebata un espacio que antes era fundamental para nosotras, la individualidad; pero nos llena otro lugar de nuestra alma, la maternidad. Cuando somos madres perdemos parte de nuestra vida, para dedicarnos por completo a este ser que depende de nosotras; pero ganamos experiencia, sensibilidad, carácter, alegría, perspectiva y una visión del mundo distinta al resto.Ser madre no significa cargar por casi nueve meses un bebé en el vientre, tampoco despedazarte por dentro gracias a las insoportables contracciones, ni mucho menos parir en una fría sala de hospital, rodeada de doctores. Ser madre es un título que se consigue a cambio de esfuerzo y dedicación, con días claros y largas noches de insomnio; preocupaciones extremas y sensaciones inexplicables. Ser madre es una carrera que requiere de un talento innato, que se sustenta en un amor natural que fluye solo y se contrapone a ideales personales.
Cuando somos madre nuestra vida existe en torno a esta criatura y nunca más volvemos a estar solas, porque este amor vive dentro de nosotras y dura más allá de un sepulcro. Somos madre una vez y jamás dejamos de serlo, aunque las circunstancias sean adversas y nos hagan experimentar la fatal partida de un hijo.
A pesar de todo un hijo no hace a una madre, la madre se forma sola, a partir de sensaciones y emociones abnegadas. Una madre se fabrica en la medida que nos enamoremos de este ser indefenso que está en nuestros brazos y que pone una absoluta confianza en nosotras.
En lo personal, yo nunca quise ser madre y procuré de todas formas y por muchos años evitarlo, sin embargo la vida me regaló esta posibilidad y de malas ganas acepté que me había tocado a mí. Ha sido un recorrido difícil, pero las cartas las he tenido que jugar responsablemente. Ser madre ha significado el sentimiento más divino que haya podido imaginar y me ha obligado a desprenderme de una parte de mi vida. Ser madre ha sido una sensación que me es difícil explicar y es una emoción que a diario experimento.
Doy gracias a Dios por haberme permitido cobijar en mi vientre una semilla asombrosa, que llegó cargada de esperanzas e ilusiones y que me ha hecho mirar el mundo con un prisma sensible. Ser madre me ha hecho sentir autorizada para dar protección sin fecha de vencimiento. Di asilo a una vida que se desarrolló en forma autónoma en mi útero, pero que necesitó de mí para recibir el oxígeno que le dio la vida.He experimentado una energía interior que me disgrega de la realidad masculina y me instala en una posición privilegiada a la hora de comprender el significado de la vida. Puedo sentirme orgullosa de ser mujer y ya puedo dejar atrás aquellas tontas anécdotas idealistas del feminismo.
Soy prisionera de un sentimiento y estoy entregada a la más maravillosa experiencia. Mi vida cambió, ahora llevo una mochila colmada de amor y guardo en ella la extraordinaria posibilidad de haber sido elegida para cargar a un ser vulnerable en mis entrañas, una persona que con el tiempo ha conquistado mi corazón y me ha brindado la magnificencia de poder sentir que . . . . Soy Mamá
domingo, agosto 28, 2005
Compañeros: MIL Gracias Por todo!!!
Cynthia, Cynthia, Cynthia...
Tanto por decir y tanto por donde empezar...
Foto: Javier Briones.
Creo que no se me ocurre mejor forma de introducir a la Cynthia a través de mi propia relación y vivencias con ella. Cynthia es, definitivamente, mi más feroz oponente dentro del curso. Pero es una relación simbiótica; tal como Batman y el Guasón se enfrentan constantemente, pero se necesitan; tal como Batman y Catwoman. La diferencia es que nadie sabe de modo exacto quién es el héroe y quién el archivillano. Seguro las opiniones del curso se volcarán a favor de ella. Una cosa es clara: con la Cynthia nos necesitamos. Yo la necesito a ella, pues ella es un referente para mí.
La Cynthia es la única que verdaderamente es capaz de hacerme frente ante a mis perpetuas "salidas" y restregarme en la cara lo que piensa, sin diplomacia de por medio. La única de quien espero reacciones, y a quien, ansioso aguardo cada vez que envío uno de mis famosos y odiados mails. La última vez, por cierto, fue una sorpresa: no me dijo nada. Ahí entendí que su motivo es leal y sincero, y que sólo hablará, cuando sienta que es el minuto.
Proveniente de una familia que no cuenta con grandes recursos, la Cynthia se abrió paso a través de una vida nada fácil, en la que cada día libra una dura batalla por seguir ganándole. Varias victorias lleva ya. Tiene un temple impresionante; es aguerrida, intrépida, luchadora y sabe perfectamente lo que quiere. No conoce el sueño; no reclama por acostarse tarde y levantarse temprano, lo que hará siempre con la mejor de las sonrisas.
Natural, pura y auténtica como ella sola, es simplemente como es. No se esfuerza en demostrar o aparentar nada. Si quiere decir algo, lo tira así tal cual. Y le resulta. Escucharla es toda una experiencia. También posee la cualidad de escribir tal como habla, y que no se "escuche" mal. Y eso es algo de lo que no muchos pueden jactarse.
Además, posee la más grande y difícil de las virtudes: la inteligencia. Cynthia es una mujer fuera de serie. Siempre tiene una respuesta para todo; ladina, es rápida como un guepardo, devuelve a gran velocidad cualquier golpe que se le intente dar, antes de que uno lo asimile. Asombra su aguda observación, su chispa y capacidad por entender lo más sutil de las cosas, y dominarlo.
Pero lo que más asombra es su permanente alegría y disposición. Nunca la he visto triste. Nunca ha proferido un sollozo o derramado una sola lágrima. En circunstancias de la vida en que todos habríamos llorado, ella sólo demuestra un coraje y una fuerza a toda prueba para seguir siempre adelante, y sonriendo. Hasta cumplir su propósito. Y no me cabe duda que lo logrará.
Así se introdujo en el competitivo medio radial, en el cual su voz meliflua lleva sonando ya varios años. Con un hijo -su verdadera devoción-, sumado solamente a su empuje la Cynthia ha avanzado todos estos años, primero estudiando Periodismo en otra universidad, para luego llegar a UNIACC con una meta clara e inapelable: Hacerse periodista, no importa a qué precio –¡literalmente!-. Su superobjetivo: agregarse valor.
Tal vez no sea necesario, Cynthia. Más valor del que tienes, difícil. Ojalá todos pudiéramos aprender de tu encanto, sagacidad y dulzura. Para mí has sido una gran escuela, una gran odisea, querida Catwoman. Espero que siempre seamos amigos, súper heroína archivillana.
domingo, agosto 14, 2005
Éste es Mi Curso 1
Lo que no les he dicho es cómo es mi curso. Es un grupo heterogéneo, una pequeña comunidad dispar, un curso hecho a la fuerza, pero constituido por fin. Como diría un artista, mi curso es absolutamente ecléctico, es una mezcla de muchas tendencias de la mente de distintos pensadores, que se unen para conciliar diferentes visiones o posiciones. Sin duda, mi curso es una muestra viva de lo que significa la diversidad, es una representación real de tres generaciones en una.
Mi curso un mercado persa de los personajes. En primer año éramos dos cursos, el A y el B. En segundo nos unieron, sin embargo la fusión no afectó nuestros intereses y la división continuó dentro de la sala, los del A se sentaban a la derecha y los del B a la izquierda.
Ahora, que ya estamos en nuestro último año, hemos asimilado mejor nuestra unificación y a pesar de nuestras diferencias y algunos cambios internos, ya somos capaces de auto definirnos como "El Tercero A-B del Pet Periodismo".
Los invito, queridos amigos, a que conozcan el Séptimo Grado de Periodismo, del Pet en la Uniacc.
Se los presento:
María Angélica Galleguillos
Ahí la conocí, con 6 meses de embarazo y un marido loco por ella.
Había estudiado un año de Ingeniería Comercial en el Pet, pero descubrió a tiempo que lo suyo iba por el mundo de las comunicaciones.
Es tierna, un poco insegura, buena amiga, gran esposa y ahora se ha convertido en una estupenda madre de dos hermosas niñas, con pinta de muñequitas.
No digo estupenda sólo por su apariencia, la que estoy segura podría explotar mucho más, sino por sus resultados post parto. En ambas oportunidades la vimos aparecer al mes después con la misma ropa, la misma talla, la misma cara y las mismas ganas que antes. ¡que envidia!.
Ésta es mi buena amiga Ange. Simpática, comprensiva, entregada, cálida y la protagonista del mejor cuento de hadas. Seguiré disfrutando de su amistad y su cariño, en la medida que su agotadora vida se lo permita. Estoy segura de que estos dos años le han servido para aprender a conocerse, a crecer, a descubrir y plantearse nuevos desafíos. Esta carrera ha sido una tremenda herramienta en su vida para desvestir ese bajo perfil, que antes le impedía sobresalir.
Adelante amiga mía, fuerza en tus objetivos.
La Sole fue a matricularse a la carrera de periodismo vestida de otra forma.
No hablo de un traje literal, me refiero a un momento de su vida que la hacía lucir de una manera espacial.
Su vida vacilante y entregada a los demás, le han bastado para ser lo hoy es, una gran amiga, preocupada de los que quiere y entregada 100% a quien le demuestre amor y compañía.
Hoy la vemos convertida en una persona evolucionada y satisfecha. Desde hace tres años que dejó su pasado en un libro hermoso de recuerdos. Ya no será la misma nunca más y cada día sentiremos como va comprometiéndose con sus ganas de disfrutar y entregarse al amor.
En ella no sólo he encontrado palabras de apoyo, en los momentos apropiados, además ha sido la mejor compañera, a la hora de planificar nuevas ideas.
Soledad es uno de mis mejores menú para la entretención.
Siempre dice lo que siente y no le interesa caer bien, simplemente se expresa y te entrega sus sentimientos.
Es una tremenda mina, definitivamente la más linda del curso, sin embargo sabe mezclar muy bien su belleza con su sencillez. Junto a su marido Nick, un australiano que le robó el corazón en un avión hace dos años, son la representación viva de Barbie y Ken. Ambos se enamoraron lejos de Chile y hoy comparten su amor en este lado del mundo.
La Monse es risueña, coqueta, cariñosa y espontánea.
Estoy segura de que pocos la olvidarán en el futuro.
Gastón Muñoz
De él es mucho lo que puedo decir, tiene un gran repertorio y una historia que mezcla la dulzura y la desdicha, pero que jamás borra su optimismo.
Tiene cuatro hijos, de tres matrimonios. Es la mano derecha del alcalde de La Pintana y vive en una gran parcela que nos ha servido de lugar de 'reuniones' para el curso. Hemos disfrutado de sus atributos de buen anfitrión en más de una oportunidad y no puedo negar que un momento con él nunca será suficiente para consumir su inmensa personalidad.
Es intenso, entregado, sincero y 'aperrado'.
Es de los pocos del curso que ya ha publicado en un medio escrito. Su amor por las artes se le nota en los ojos, en el cuerpo y en su vida, sin embargo, lamenta constantemente que su carrera de actor esté llena de injusticias.
Es un hombre inteligente y con un cargamento de cosas por decir. A primera vista podríamos sentirnos atropellados con su personalidad, sin embargo al conocerlo, notamos de inmediato que oculta un niño tímido e ingenuo dentro de sí, capaz de envolverte con su ternura.
Así es Bruno, el compañero que hoy se sienta en el lado 'B' de la sala de clases.
Éste es Mi Curso 2
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Galán a toda CostaEstoy segura de que esa incógnita es lo que le da cierto encanto, a este locutor de voz grave y varonil, que escuchamos cada mañana en Radio Universo.
Es un tipo serio, por lo menos eso es lo que aparenta, de poco hablar pero observador. Es un galán pretencioso, que no sabe que sólo le haría falta decir un par de palabras para que el sexo opuesto cayera desplomado, ante su voz gruesa y pastosa.
Es todo un seductor, pero que a veces se deja vencer por esa pizca de timidez que lo amenaza desde el interior.
Como estoy segura de que no lograré saber su edad nunca, no me queda otra que describirlo de la siguiente manera:
PiolínÉste es Mi Curso 3
El KaffeCuando trabajábamos juntos (1996) en Los Andes, nunca imaginé que lo encontraría en el futuro, ni menos en una sala de clases de la Uniacc.
Lo que nunca podríamos negar es que no es fácil de olvidar y que su nombre formará parte del inventario de la Uniacc.

Sabe sonreír ante la vida y hoy la vida le ha devuelto esa sonrisa en las alas del amor.
Es de proyectos propios y metas claras. Está felizmente casado y la paternidad es un tema que lo ve en el mediano plazo.
Su formalidad es capaz de ocultar su verdadera postura frente a la vida, es risueño, divertido y espontáneo. Podríamos, sin darnos cuenta, conocer a una persona muy interesante.

Es moderno, carismático, tierno y paciente. Adjetivos disímiles si lo asociamos con lo que conocemos por Militar, cuadrado, sistemático, racional, obseso e imperativo.
Aunque no podemos negar que en ocasiones la milicia le roba la razón.


Ella es comunicadora escénica y está haciendo algunos ramos con nosotros. Aunque le ha costado, de a poco comienza a integrarse al curso.
Quienes hayan compartido con ella, han podido notar su delicada personalidad, su suave voz y dulce sonrisa. Siempre la vemos aparecer fugazmente por la sala de clases y, sin notarlo, la perdemos de vista.
Estoy segura de que todo el esfuerzo que realiza, semana a semana, viajando desde San Felipe a Santiago, la convertirá en la periodista que siempre ha soñado ser.